EL FUTURO DE LA TRADUCCIÓN. Con Ximo Granell

EL FUTURO DE LA TRADUCCIÓN

Tuve el placer de conversar con Chimo Granel, profesor de traducción e interpretación en la Universitat Jaume I de Castellón y un gran amigo. La charla giró en torno a un tema fascinante y de máxima actualidad: la relación entre la inteligencia artificial y el ámbito de la traducción. El uso del lenguaje es la esencia misma de las IA más avanzadas, los llamados ‘grandes modelos de lenguaje’ (LLMs), por lo que las implicaciones para una profesión tan ligada a la palabra como la traducción son profundas.

Durante nuestra conversación, abordamos cómo la IA está redefiniendo el trabajo de los traductores, desde las herramientas que utilizan en su día a día hasta los dilemas éticos y las oportunidades de crecimiento profesional que se presentan. Chimo me ofreció una perspectiva matizada y experta, alejada tanto del optimismo ingenuo como del alarmismo, para entender la transformación que estamos viviendo. Exploramos cómo la tecnología puede ser un gran aliado para potenciar la creatividad y la productividad, sin dejar de lado la insustituible capa humana en la comunicación.


P: Dentro de tu tarea docente y profesional, ¿cómo te relacionas con la IA y de qué manera te está ayudando en tu día a día?

R: En estos tiempos, es fundamental establecer conversaciones en torno a los cambios que supone la IA. La inteligencia artificial está presente en todos los ámbitos, y en el nuestro, como profesores universitarios, afecta tanto a la docencia como a la investigación y a la formación de futuros profesionales. Está suponiendo un salto evolutivo que no se puede obviar y que, como siempre ocurre con los cambios tecnológicos, precisa de una adaptación continua y un aprendizaje constante.

Mi relación más cercana con la IA podría decirse que no es de uso extensivo, pero la utilizo como una herramienta más, un asistente al servicio de mis necesidades. Me ayuda en tareas que, aunque rudimentarias, agilizan mi trabajo. Por ejemplo, automatizar el procesamiento de datos o textos, o procesar archivos con errores. En lugar de una tarea tediosa, una herramienta como ChatGPT o similar ayuda enormemente a procesar información en forma de texto.

También la uso como un revisor personal. Le puedo pedir que revise mi estilo, la cohesión de un texto o que señale inconsistencias y redundancias. Es como tener a una tercera persona que revisa no solo la corrección lingüística, sino también la estilística. La he ido introduciendo en el aula para que el alumnado trabaje con su capacidad crítica y sea consciente de la naturaleza de estas herramientas.

P: ¿Tu trabajo es mejor o más interesante desde que usas la IA?

R: No necesariamente, pero es una gran ayuda. Estamos explorando su uso de forma más experimental en un proyecto de innovación educativa para guiar y recomendar el seguimiento de un curso en línea, o para facilitar un feedback sobre los materiales. La IA nos ayuda a personalizar el aprendizaje. La evolución de la inteligencia artificial va en una progresión geométrica, así que estamos empezando a ver muchas de sus capacidades.


P: ¿Existe algún manifiesto o posicionamiento oficial del mundo profesional de la traducción respecto a cómo considerar la IA?

R: Como en todos los ámbitos, hay opiniones diversas, resistencias e incluso formas de funcionar en la industria que se cuestionan desde el ámbito profesional y académico. Sí ha habido manifiestos de la Federación Internacional de Traductores y de asociaciones internacionales, posicionándose con cautela. Por un lado, se reconoce que es una tecnología que está ahí y que hay que aprovechar lo que proporciona. Por otro lado, se advierte de las cuestiones éticas y deontológicas de la profesión y de la preocupación por la precarización, ya que la automatización puede llevar a dejar de contar con los recursos humanos.

Sin embargo, la industria va por otro lado y busca optimizar el tiempo para obtener resultados, aunque para los mejores resultados la interacción humana siga siendo necesaria. Hay que tener en cuenta que la inteligencia artificial en la traducción se asocia a la ‘traducción automática’ (machine translation), una tecnología que existe desde los años 50. Lo que ha habido en los últimos años es un salto cualitativo gracias a las redes neuronales.

P: Mi impresión es que vivimos en un mundo con una enorme glotonería de contenidos, pero no siempre con traducciones de buena calidad. ¿Crees que la IA, más que sustituir, puede ser una herramienta para que el traductor haga más y mejor trabajo?

R: Sería lo ideal y lo deseable, porque la cantidad de contenido que existe y que va a existir es cada vez mayor. Hay ámbitos de la traducción donde la intervención humana es fundamental, como en los procesos creativos, donde hay dobles sentidos o en el ámbito literario, de los videojuegos y audiovisual. En esos contextos, la IA puede ayudar a generar ideas o a reformular, pero no a sustituir al profesional.

El problema es el volumen de contenido digital que se genera en la red y que, simplemente, no se traduciría de forma profesional. La IA puede ayudar con mayor o menor calidad. Si una plataforma quiere un contenido de calidad, tiene que invertir en ello. Si no, se pueden colar contenidos con una calidad deficiente.

P: ¿Se puede estar creando una dualidad en el mercado de la traducción?

R: No es que se pueda crear, es que ya existe desde hace mucho tiempo. Hay productos en los que se invierte más y se cuida la calidad, mientras que otros priman la inmediatez del mercado. A veces, la inversión en la localización y la adaptación de un producto a otros mercados es irrisoria, aunque de esas versiones provenga una gran parte de los beneficios. No siempre se apuesta por la calidad, y el problema no es solo de la traducción, sino también de la calidad de la comunicación en general.

P: ¿Piensas que hay aspectos de la profesión del traductor en los que habría que limitar el uso de la inteligencia artificial?

R: A día de hoy, no se puede dejar que se generen traducciones de manera automática, sin intervención humana, para campos donde las decisiones tienen consecuencias graves, como el ámbito médico o el jurídico. Hay que pensar que la IA con la que tratamos es todavía un infante, que está creciendo y desarrollándose, y no podemos prever qué capacidades tendrá. Es fundamental que aprovechemos esa capacidad de procesamiento de información para que la tecnología nos ayude, pero siempre manteniendo un cierto nivel de supervisión para evitar repercusiones preocupantes en la salud, el ámbito legal o la política.


P: ¿Cómo ves el tema de los puestos de trabajo? ¿Se van a perder, se van a ganar o se van a transformar?

R: Las profesiones, y no solo la traducción, van a transformarse. Los perfiles profesionales van a ser diferentes porque las herramientas, los productos y los procesos también lo serán. No podemos pensar que todo va a ser posedición. Los profesionales de la traducción tienen una formación muy completa para desarrollar distintos roles, no solo traducir de A a B. Por eso, si comparamos los puestos de trabajo que existían hace 10 años con los que existirán dentro de 10, no serán los mismos. Se verá un descenso del volumen de trabajo en algunos ámbitos y un crecimiento en otros. La clave es que los perfiles profesionales tengan esa capacidad de adaptación a los cambios.

P: ¿Qué le recomendarías a un nuevo estudiante de traducción?

R: Que cuide su formación lingüística y cultural, porque la formación de un traductor nunca se acaba. Que desarrolle una visión crítica de la tecnología y la entienda como una herramienta que puede usar a su servicio para ser más eficiente. Un traductor debe tener una base sólida en competencias lingüísticas, culturales, comunicativas, documentales y, por supuesto, tecnológicas, que le permitan adaptarse a los cambios.

P: Mirando diez años hacia el futuro, ¿cómo ves la profesión de traductor?

R: Creo que los roles van a cambiar y serán diferentes, porque ninguna profesión será la misma en diez años. Habrá nuevos tipos de trabajos, pero la base de la profesión, que es la competencia lingüística y cultural, será la que les permitirá ir adaptándose. Ojalá el cambio sea más humano, en el sentido de que no se olvide que las traducciones surgen de los humanos para los humanos. La tecnología es una capa que nos ayuda, pero no debe sustituir la necesidad de establecer una comunicación realmente humana. Yo creo que las personas, al final, necesitamos a las personas. Y los traductores son mediadores entre contenidos, lenguas y culturas, no solo entre textos. Ese componente humano siempre va a estar ahí.


Cinco Ideas Clave

  1. La IA como asistente y revisor personal: La inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino un asistente que automatiza tareas tediosas, como el procesamiento de datos y la revisión de textos, permitiendo a los profesionales enfocarse en aspectos más complejos de su trabajo.
  2. Tecnología y adaptación profesional: La evolución tecnológica en la traducción es constante. La clave para los profesionales no es solo aprender a usar una herramienta específica, sino entender cómo la tecnología puede servirles para mejorar la calidad, la coherencia y la cohesión de su trabajo.
  3. Dualidad del mercado y calidad del contenido: El mercado de la traducción ya presenta una dualidad: por un lado, se valora la inmediatez y el bajo costo, lo que lleva a traducciones automáticas de menor calidad; por otro, se mantiene la necesidad de profesionales humanos para garantizar la calidad en productos creativos o de alta relevancia.
  4. Límites éticos y la capa de supervisión humana: En campos críticos como el legal o el médico, no se puede dejar que una IA opere de forma autónoma. La supervisión humana es esencial para validar las decisiones, corregir sesgos y evitar repercusiones serias, ya que, al día de hoy, la IA es un «infante con superpoderes» en constante desarrollo.

Transformación de la profesión, no su desaparición: Aunque los roles y el mercado de la traducción están cambiando, la necesidad de mediadores humanos entre culturas y lenguas seguirá existiendo. La IA obligará a los traductores a adaptarse y a desarrollar nuevas habilidades, pero no los sustituirá por completo, ya que la comunicación humana es la esencia de la profesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio