el síndrome de diógenes digital
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Bienvenidos a un nuevo episodio de Carne de bits. Soy Emilio Sáez Soro y ya estamos terminando agosto. Bueno, como habéis visto en el título del episodio, hoy vamos a tratar un tema que es el síndrome de Diógenes Digital. Yo creo que todos sabéis lo que es el síndrome de Diógenes, esa pulsión de acumular todo tipo de objetos en espacios que podríamos decir reducidos hasta el punto de que sea realmente un problema. Y así las personas que padecen este tema, este problema de una forma más acusada, pues normalmente tienen la casa llena de todo tipo de cosas, hasta el punto de que es imposible vivir en ellas, ¿no?
Entonces, metafóricamente y no tan metafóricamente, trasladamos este tema a lo que son los contenidos digitales. Este episodio conecta un poco, digamos, sería una especie de siguiente parte, ni siquiera segunda parte, pero el ciento treinta y nueve en el que hablábamos de material o digital porque hablábamos de muchos soportes materiales que habían sustituido los soportes digitales. Pero es que dentro del mundo digital hay soportes digitales que han ido también sustituyéndose entre sí. Y este es un tema que hoy incluso ha sido mucho más acelerado de lo que podría haber sido la sustitución entre soportes analógicos.
Preguntaros a vosotros mismos… O sea, cuánto… Esto va a depender también mucho de la edad que tengáis los que estáis escuchando. Cuanto más edad, más acumulación. Entonces planteároslo por ejemplo, ¿cuántos correos tenéis acumulados en vuestro buzón de correo? ¿Lo guardáis todo? ¿Tiráis cosas? ¿Cuántos archivos tenéis en la nube? ¿Cuántas fotos que no os gustan acumuláis en la memoria de vuestro teléfono?
El abaratamiento de la capacidad de almacenaje ha sido un factor clave. Claro, tú si tienes una casa donde ya no te caben más cosas, no te compras otra casa para meter el doble de cosas de las que tienes, porque el coste es muy grande. Sin embargo, duplicar el tamaño de almacenaje digital que tenemos a nuestra disposición ha sido siempre muy barato. Como es barato, pues no me preocupo de que ocupa más espacio. Si se me acaba el espacio, pues me compro otro disco, otro disco duro, lo que sea. Y así pues voy acumulando.
Todos sabemos el salto que pegó el tema de la fotografía cuando pasó de analógico al digital. Cuando teníamos que hacer las fotos con los carretes, cada foto costaba un dinerito. Tú te pensabas qué fotos hacías. Ahora te vas de viaje dos semanas a un sitio muy fotogénico, y como te descuides, vuelves con mil fotos mínimo. Como el almacenaje es barato, pues no las eliminamos y entonces se van acumulando miles y miles y miles de fotos. Yo en la nube en estos momentos fotos digitales tengo unas ciento ocho mil fotos.
El problema de la sensación de espacio infinito es muy puñetera porque hace que no solo guardemos todo, sino que tengamos poco cuidado en replicar las cosas. Luego otro tema es el miedo a borrar. Siempre tienes esa precaución: «yo no lo tiro por si acaso». Y si hay que borrar, hay que tirar, y hay que tirar mucho, mucho más. Esa acumulación de información inútil es lo que llamamos síndrome de Diógenes, porque se guardan muchas cosas pensando que pueden llegar a servir para algo en un momento dado, y la realidad es que no sirven para nada.
Ese caos visual de esos escritorios con tropecientos mil iconos de los cuales solo se usan una décima parte, ni nos ayuda a ganar tiempo de verdad, ni nos da paz mental. La paz mental es un bien exquisito y muy valioso que merece la pena cultivar. Además, nuestros dispositivos funcionan peor con toda esa carga.
Tenemos también el cementerio de dispositivos digitales. Vamos acumulando todo tipo de cacharros, iPods, móviles viejos. ¿Cuántos móviles viejos tenéis en el cajón pensando «este lo guardo por si se me estropea el nuevo»? Nadie quiere cosas viejas, nadie las quiere, pero si las tienes te sabe mal tirarlas porque funcionan.
Otra dimensión de este Diógenes digital es el de las suscripciones. Nos suscribimos a muchas cosas que nos dan servicios. Pasa el tiempo, no has hecho nada, sigues suscrito y ahí estamos pagando como merluzos sin usar esos servicios. Y lo mismo pasa con los videojuegos. Tengo videojuegos que no he llegado a desprecintar o que he comprado en Steam y no he llegado a jugar.
Sin llegar a casos extremos, este Diógenes digital nos afecta a todos. Con unos mínimos cambios podemos ahorrar dinero, mejorar el funcionamiento de nuestros dispositivos y lograr un poco de paz mental. Así que, queridos Diógenes digitales en los cuales me incluyo, seamos más ordenados, seamos menos avariciosos y disfrutemos más de la vida digital sin tanto ruido. Un abrazo y hasta un próximo episodio.
bibliografía y recursos para el desapego
- «minimalismo digital» de cal newport: Un libro esencial que aborda cómo optimizar nuestro uso de la tecnología usando herramientas que apoyen nuestras necesidades.
- «irresistible, ¿quién nos ha convertido en yonkis tecnológicos?» de adam alter: Examina cómo algunas experiencias resultan tan adictivas y qué hacer para compensarlo.
- «cómo cortar con tu móvil» de catherine price: Ofrece un enfoque práctico para reducir el tiempo en los teléfonos.
- «cuida tu tiempo, no te autoexplotes» de emilio sáez soro: Reflexiona sobre la vivencia del tiempo en la era de la comunicación masiva.
- «nexus» de yuval noah harari: Repaso de cómo usamos la información, contradiciendo que acumular más nos hace más sabios.
- «retomar el control» y «anestesiados» de diego hidalgo: Obras que invitan a tomar consciencia del punto crítico de nuestra relación con la tecnología.
- «en defensa de la conversación» de sherry turkle: Plantea la necesidad de recuperar el control frente a tecnologías que moldean nuestra vida.
documentales y reportajes
- el dilema social (netflix) – Explora el impacto de las redes sociales y por qué las plataformas quieren que acumulemos todo.
- digital hoarding and why we can’t let go of our past – Video-ensayo sobre el acaparamiento y el apego al «pasado virtual».
- síndrome de diógenes | draw my life – Explica el síndrome clínico tradicional para hacer el paralelismo con nuestra basura digital.
- el coste medioambiental de acumular viejos emails (rtve) – Guardar datos que no leeremos aumenta nuestra huella de carbono debido a los servidores en la nube.
