hacia la distopía
episodio 137. el retorno de carne de bit.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Carne de bit. Soy Emilio Sáez Soro y volvemos en verano. Bueno, pues han pasado muchos meses desde el último episodio. La verdad es que ha sido una ausencia que necesitaba hacer porque bueno, estos meses he tenido una enorme cantidad de trabajo en la universidad. Ya sabéis que soy profesor en el grado de Diseño y Desarrollo de Videojuegos en la Universidad de Castellón y este este curso hemos cambiado. Bueno, hemos puesto en marcha un nuevo plan de estudios. Yo estoy integrado en la dirección del Grado y tengo responsabilidades en este tema, con lo cual por una parte, pues ha habido mucho trabajo en ese sentido. Luego, por otra parte, he tenido nuevas asignaturas que implantar con complejidades muy importante. Es una asignatura compartida con seis profesores para hacer proyectos de videojuegos, que ha sido apasionante, pero como podéis imaginar, complicado. Y este este semestre o este cinco o seis meses han sido muy muy agotadores en ese sentido. Y la verdad es que el cerebro no me daba para mucho más. Y carne de bit, pues como no es con lo que me gano la vida, pues ha quedado, ha quedado un poco apartado. Además, pues para qué nos vamos a engañar también después de casi seis años de programas, eh? Pues ya también estaba necesitando hacer una parada y también aprovechar esta necesidad, por otra parte logística para reflexionar lo que era carne de bit, cómo había evolucionado y en qué punto, en qué punto estaba y qué quería yo de esto, porque al fin y al cabo, pues ya es algo que ha pasado a formar parte de mi vida y lejos de querer sacarlo de ella, pues sí que quería, digamos que evolucionase para que fuese armónico con lo que es la mi propia evolución como persona y como profesional. Y bueno, y aquí estamos de nuevo. Realmente también son cosas que que sientes que necesitas hacer y en este caso hacer de nuevo y hacer también de otra manera.
De todas formas, los que sois oyentes habituales del programa del podcast sabéis que a mí me gusta experimentar, que me gusta hacer cosas diferentes. Y tampoco es que vaya a ser algo irreconocible lo que voy a hacer a partir de ahora. Pero sí, bueno, voy a. Me gusta seguir experimentando y quizás esa vía sea sea la más frecuente de Plantear temas distintos, formas distintas de hacerlo, formatos que van cambiando. No pretendo crear un hábito de audiencia que siempre vais a esperar lo mismo, porque para mí eso no tiene sentido realmente. Precisamente en la en la sociedad digital, en la sociedad virtual, estamos siempre sometidos a cambios muy potentes y no tendría sentido que yo hiciese un programa rutinario en este contexto. Así que bueno, pues hay tres, como decirlo, tres núcleos que van a impulsar a partir de ahora el programa, que en cierto modo ya estaban antes. Pero quizás van a estar con más presencia ahora. Por una parte es aprender a aprender yo, aprender cosas y compartirlas con vosotros. experimentar. Si no experimentas, no aprendes. Pero aprender a través de la experimentación, de probar cosas diferentes, de, digamos, intentar sorprenderme yo y de la mano vuestra también. Ya investigar. Estos tres verbos están solapados los unos a los otros. Aprender, experimentar, investigar. De alguna manera, todo lleva a todo. En esta triada no, pero son verbos muy potentes que nos llevan a avanzar, sobre todo avanzar en cuanto a nuestra comprensión del mundo y en cuanto a entender nuestra posición en él y las cosas que podemos llegar a hacer en él. Y eso, pues, creo que es interesante para todos. Al final, una de las reflexiones que me hacía durante este tiempo es que algo que siempre he pretendido con el podcast y que yo creo que si veis el histórico de episodios se puede dar fe de ello. Es la idea de aportar valor, aportar valor en un sentido amplio. No aportarme valor a mí. Sobre todo aprendiendo y conociendo otras otras formas y también a vosotros. En cuanto a que después de oír cada episodio tengáis ideas, recursos, elementos que os puedan aportar valor en vuestras vidas. Sencillo y claro. Y entonces? Pues en ese sentido es como bueno, quiero, quiero plantearme la la situación hoy.
Si habéis visto el título del episodio de hoy, no parece que sea uno de esos episodios de aportar valor, porque de alguna forma es un tema que puede pensarse que es bastante para generar atención. Y ya sabéis los que habéis oído este este podcast, lo que tengo yo con el tema este de una visión crítica en cuanto se abusa en la captura de la atención. La economía de la atención evidentemente genera atención, pero no desde el punto de vista que se pretende realmente aportar valor. Desde el hecho de reflexionar de cómo estamos en una distopía es precisamente el poder posicionarnos en un momento en el cual todo parece que nos desnorta, que nos genera confusión. Niebla mental en el sentido de no saber muy bien qué está sucediendo. Miedos en cuanto a entender que lo que está sucediendo puede generar mucho sufrimiento, ya genera mucho sufrimiento por todas partes y de alguna manera yo entiendo que esta situación solo la podemos superar pues con una visión crítica y una actitud activa respecto a lo que nos rodea en la en el mundo virtual también, especialmente. Por qué? Porque el mundo virtual gobierna el mundo físico. En estos momentos no hay otra visión en el sentido todas las decisiones, todos los flujos económicos, todos los elementos de la geometría de organización de la sociedad, de la captura de nuestra atención, etcétera, están vehiculizados a través del mundo virtual. Y ya no digo de las comunicaciones, como se podría decir de una manera más clásica hace años, sino del mundo virtual digital, de la esfera virtual de Internet de todos los medios que se han digitalizado y se han canalizado por la gran red. Esta gran red que desde un punto de vista un tanto ingenuo. A mediados de los noventa había quien propugnaba que nos iba a liberar de los medios centralizados y controlados por el poder. Pues como especie hemos sido tan espabilados de que hemos hecho no solo que esté centralizado el control, sino que aún el control sea mucho mayor. Y eso es paradójico. Bueno, paradójico realmente es bastante lógico.
Bien, porque la idea de que vivimos en una distopía no creo que esté descubriendo ningún tesoro ni ningún hallazgo nuevo. Yo creo que ya son muchas las voces que hablan de que la distopía está plenamente instalada. Yo he sido, ya sabéis, muy amante de siempre de la ciencia ficción en todos sus ámbitos, especialmente en los más oscuros, precisamente por mi vertiente de investigador social, en el sentido de que en esas, en esas distopías que se planteaban en la ciencia ficción o utopías en algunos casos, aunque no hay utopías en su lado distópico, se nos planteaban los mecanismos de relación del ser humano, de relación con el poder, sobre todo de cómo usando la tecnología se podían explorar nuevos recursos, nuevas formas de organización social, nuevas formas de ganar tiempo a la muerte, etcétera, etcétera Y era como, digamos, prospecciones de las posibilidades, de los potenciales también, pues evidentemente el lado oscuro tenía que salir. Puesto que el ser humano se maneja muy mal con el poder, se transforma siempre en el Jekyll de las narices. Y bueno, pues ahí, ahí estamos. Jekyll y Hyde. Siempre me lío con estos dos señores, pero bueno, vosotros me entendéis.
La cuestión está en que si yo estoy totalmente, digamos, convencido de que ahora estamos en una distopía absoluta, solo hay que mirar fuera por la ventana y ver pues al rey loco que gobierna el mundo imbuído por su necesidad de adulación constante. Es Es que yo creo que si hubiesen hecho una película de esta situación hace veinte años, hubiésemos la hubiésemos catalogado de una fantasía desquiciada, imposible de imaginar que eso pudiese ser verdad, pues la estamos viviendo y por ahí van las cosas. Luego tenemos un escenario de guerra mundial por múltiples, muchísimos frentes, donde la tecnología está sustituyendo, por ser más mortífera, más mortífera, más precisa a los medios, a los medios tradicionales, sobre todo más precisa y a través, como ya sabéis, no os tengo que contar, pues todos los temas de drones que parece que han sustituido la aviación convencional, incluso a muchos tipos de de unidades militares convencionales. El tema de usar la inteligencia artificial para seleccionar objetivos tanto con drones como con otros elementos. El vincular la guerra acciones a través de telecomunicaciones con todo tipo de herramientas. Y no me voy a extender porque no es el objetivo de este episodio, pero bueno. La tecnología digital se se ha. No es que se ha colado, sino que está dominando el escenario bélico internacional. Y bueno, pues realmente es un tema que además evoluciona en una enorme rapidez, con lo cual esa visión distópica de de hasta dónde podemos llegar en ese sentido de la guerra despersonalizada, despersonalizada en cuanto a quién te ataca y personalizada en cuanto a quién ataca, es algo cada vez más dominante. Y bueno. Y qué hablar de la destrucción masiva de un pueblo a otro pueblo usando también estas tecnologías. El tema de Israel con los palestinos es algo que clama, que clama al cielo en como lo están haciendo de manera sistemática, ayudado con todo tipo de tecnologías para no dejar ni una brizna de de elementos que puedan oponérseles. Es ya digamos, no solo distópico, sino que es monstruoso y bueno. Y ahí está.
Y luego de mano también del uso de la tecnología y una tendencia al totalitarismo en todos los países. Es una, además, totalitarismo. Es de todos los signos políticos. Es como una especie de necesidad de de de la política hoy en día de imponer criterios más que discutir criterios y criminalizar al oponente. Estamos viviendo una situación absolutamente histérica en cuanto al terreno político. Vehiculizado por. Pues Fundamentalmente por las mal llamadas redes sociales, que luego hablaré de ello. Ya he hablado mucho. Y bueno, lo peor de la política en todos los países se está vehiculizando por estas vías y con una tendencia preocupante a la imposición, al totalitarismo, al criminalizar al que piensa distinto y bueno, es bueno. Primero es una monstruosidad en el sentido de en una sociedad abierta, plural y democrática, Esto es una antítesis, es lo que la devora. El criminalizar al que no piensa como tú y por otra parte, es de vergüenza ajena, o sea, es de una capacidad intelectual que roza pues eso, un fósil de ammonites, vamos, ridículo. O sea, yo siento vergüenza ajena de todos los políticos, de todos los partidos que nos rodean ahora, porque me parece que están cayendo en unos juegos absurdos. Siempre hay gente que se salva. Evidentemente estoy hablando en términos generales, pero vamos, mucha vergüenza ajena del panorama político español, europeo y mundial. Mucha penita da que la gente les siga como borregos a toda esta caterva de gilipollas. Y es que me pongo furioso porque de verdad, después de tanta evolución social, llegar a esta situación realmente da mucha vergüenza ajena.
Y luego pues de la mano de esa, de esa búsqueda del totalitarismo social, pues en buena sintonía, pues se está produciendo una obsesión por el control de toda la población para todas las cuestiones control al tema comercial, control en un sentido puro y duro de saber qué pensamos que queremos, cómo nos vestimos, qué pensamos, qué hacemos. Y va más. Y sobre todo, pues de mano. Por una parte ya nos tenían muy bien radiografiados con nuestros movimientos en las plataformas. Facebook, Instagram y demás. Y ahora pues de mano de la IA, pues esto va a ser un carnaval de colores, vamos, una cosa loca. Y bueno, eso a. Nivel comercial ya está súper súper instalado a nivel político, en el sentido de controlar nuestras creencias y enfrentarnos a unos a los otros, despertando nuestras más bajas pasiones y al nivel fiscal de saber si ganamos un céntimo porque lo ganamos y sacarnos la parte correspondiente de ese céntimo. Ya hemos hablado en otros episodios de la progresiva desaparición del dinero analógico y. Y bueno, el dinero digital en cuanto a pagos con tarjetas móviles y tal tiene sus ventajas, pero la del control es estamos perdidos.
Y luego, bueno. Mmm. Todo esto me lleva a otro, a otro elemento. Y ahí es un poco donde tenemos que salir. Y evidentemente yo no os digo que todos los que escucháis este podcast estéis alienados, pero creo que tenemos todos una parte de alienación. Vivimos en un mundo muy alienado, muy dopaminérgico en cuanto a que nuestra conducta. Cada vez somos más como el perrito de Pavlov y nuestro y llevamos siempre la campanita encima que es nuestro smartphone. Ahí yo ya me he extendido sobradamente en otros episodios. Tenemos que tomar nota, tenemos a dónde estamos, qué nos están haciendo, qué estamos haciendo, cómo estamos usando las cosas. Porque al final todo lo que estoy diciendo respecto a esta, esta tendencia, somos nosotros los que la alimentamos de una forma bastante importante, no? Y claro, ahí a mí me preocupa mucho esa acentuación de tendencias tribales que que generan enfrentamientos de todo tipo, catalizados por el mal uso de estas mal llamadas redes sociales y por el mal uso de los medios en cuanto a su capacidad para segmentarnos y activarnos, digamos elementos identitarios enfrentados a otros.
No estamos en una sociedad global, para bien o para mal. Yo creo que los males que aquejan a este mundo solo se pueden resolver globalmente. Hace décadas se inventó una cosa llamada Naciones Unidas que al mismo momento que se inventó se le pusieron los palos en las ruedas para que no pudiese hacer nada. Pero de alguna manera se veía que realmente el mundo necesitaba tener una coordinación global para poder resolver sus grandes problemas. A veces se ha hecho, pero muchas veces no, porque las grandes potencias que dominan este mal llamado gobierno mundial de las Naciones Unidas, pues no, no lo permiten. Y bueno, pues así. Así estamos de bien. Y entonces? Pues a esa vuelta a la tribu. A mí me parece bonito la vuelta a la tribu. Si es para echar unos bailes y bebernos unas cervezas. Pero no para enfrentarnos al vecino o al que no piensa como nosotros, o al que se viste de distinta manera, o al que le gusta otro grupo de música. Por trivializar la cosa. Pero es que ya los enfrentamientos llegan a cuestiones ridículas y me parece que estamos cayendo en la tontería máxima. Y bueno, pues nos tenemos que mirar al espejo, no? Digamos que estamos necesitados como sociedad de una dosis brutal de autocrítica de qué demonios estamos haciendo con nuestra vida y con la sociedad y qué nos está llevando a la situación en la que estamos con todo esto. Porque al final es que estamos llegando ya a situaciones máximas.
Por ejemplo, que siempre ha habido un negacionismo de del conocimiento de las cosas que nos ayudan a estar mejor como sociedad, en el sentido de la medicina, los descubrimientos científicos que ayudan a corregir problemas que hemos hecho mal en el pasado en todos los ámbitos y siempre ha habido negacionismo por por una parte, por personas y grupos interesados en que eso no fuese adelante. Por ejemplo, el caso más ilustrado y llamativo en las últimas décadas fue el tema del tabaco, en el sentido de decir las grandes tabacaleras hacían investigación, hacía investigaciones, no pagaban investigaciones sesgadas para demostrar que lo del tabaco no era tan malo. Y pues toda la publicidad, etcétera, etcétera Y entonces se entiende que una tabacalera ponga su pasta para que no se vea que lo que están haciendo, que nos mata y nos envenena, no es tan malo. Malamente, pero bueno, se entiende, no? Pero que ahora ya los gobiernos, sectores transversales, etcétera, hagan negacionismo de cuestiones sobradamente pobladas en temas médicos, en temas medioambientales, en temas físicos, en la ciencia en general, pues eso nos acerca peligrosamente a la caverna y a los palos. Y es que esa esa tendencia de aumentar. La legitimidad del pensamiento mágico lo que nos acerca es precisamente a donde sale el pensamiento mágico y es de los ritos en los cuales el ser humano necesitaba explicar lo que no entendía, inventándose una narrativa y una estructura de poder, no lo olvidemos, que hacía validar la comprensión de aquello que pues nos quitaba, digamos, la ansiedad de no entender por qué la muerte, porque la enfermedad, porque el hambre, porque determinadas cuestiones, pues estamos volviendo a eso, así de simple. Y tenemos gobiernos y tenemos políticos que lo alientan, algunos con intereses claros y otros bueno, intereses claros, económicos y otros intereses puramente de acaparar tendencias irracionales que son muy contagiosas. Porque al final es que el ser humano tiene mucho de mono y a veces más de mono que de humano, y nos dejamos llevar por pasiones muy animales, no?
Y a mí eso pues me preocupa. Yo humildemente pienso que ya trascendí mi estado simiesco. En parte. Siempre queda por ahí rastros hace tiempo y no sé, quiero evolucionar como ser humano. A mí me encantan series de ciencia ficción como Star Trek, en las cuales ya hay un sentido ya no humano, sino de especies inteligentes que buscan entender y experimentar e investigar y se unen unas u otras. Siempre estarán los klingons por ahí dando morcilla, pero bueno. No, no, esto de pelearme con los del pueblo de al lado, los del barrio de al lado, los del país de al lado. Es que me parece tan primitivo, tan pobre. Pero ahí estamos, ahí estamos y. Y hay quien alimenta su poder de ello. Y la cuestión está en que por qué hablo de todo esto en un espacio sobre vida virtual? Porque es precisamente nuestro capítulo, nuestro episodio sobre episodio, nuestro, nuestra faceta del mundo virtual, la que le he pegado un arreón, un acelerón a todo esto brutal que ha sacado lo peor de nosotros y cosas buenas, pues también ha habido. Pero lo peor lo estábamos haciendo que hierva pero de una manera tremenda. Y bueno, mmm. Es difícil pensar que podamos sobrevivir a todo esto y a las implicaciones, pues cuando incluso ya se empieza a renegar de los derechos humanos como algo pues de cómo decirlo de pagafantas, de gente buenista, de gente que que no va a ningún lado. Cuando bueno, se mira para otro lado, incluso cuando la tierra está agrietándose bajo tus pies, que ya es el. Prefiero morir a dar mi brazo a torcer y a dar la razón.
Es difícil en estas circunstancias, pues, mantener, mantener el ánimo. Y aunque yo soy de natural optimista, esa posibilidad de volver a las cavernas, pues la veo relativamente fácil, aunque sea con un smartphone en la mano. Y ahora no quiero ser optimista porque hay muchas nubes, muchas y muy negras. Y bueno, la verdad es que sí hay personas, partidos, empresas que esto les interesa, que sigamos en esta distopía y son culpables de ello, de todo el daño que se está haciendo, porque son unos monstruos. Pues no podemos mirar para otro lado. Y ese es el valor que quiero aportaros con este episodio de carne de bit. El hecho de que seamos conscientes de que en realidad depende de cada uno de nosotros el dejarnos llevar por esta corriente nefasta que nos convierte en algo peores que lo que tendríamos que ser como seres humanos evolucionados y ser críticos con el uso que hacemos de los medios digitales y de, sobre todo, cómo nos los quieren imponer empresas, políticos, gobiernos, etcétera Porque al fin y al cabo no hay ninguna intención inocente en todos esos manejos. No estoy llamando a ningún tipo de revolución, no estoy llamando a ningún tipo de exaltación en el sentido de que exista ningún plan mano negra, etcétera Existen intenciones bien concretas, bien instrumentalizadas para conseguir poder, para conseguir dinero y sencillamente la mejor manera de compensarlo es tener ese sentido crítico, esa visión de qué hacemos con los medios, cómo, qué hacen ellos con nosotros y cómo hablamos de todo esto en nuestro entorno, que creo que en estos momentos, pues hace falta mucha tranquilidad, una visión, pues lo más inteligente e ilustrativa posible y ser un faro de luz en el caos y no sumirnos en el caos.
Pues nada, seguimos escuchándonos estos días, no sé cuándo sacaré otro episodio. Lo mismo lo saco mañana que dentro de una semana, que dentro de un mes no lo sé. El caso es que Carne de vida ha vuelto. Va, Vamos a hacer muchas cosas. Vamos a mirar desde una visión de aprendizaje e investigación, muchas cosas y espero que podáis disfrutarlo conmigo. Un abrazo y hasta el próximo episodio.
